Monday, October 10, 2011

:: Grises ::

Días nublados que me recuerdan que todavía falta para el verano. Días nublados que afectan mi humor y me hacen ver que estoy estancado. Detenido, taciturno, atormentado. Internamente. Un torbellino que se forma al acostarme y pensar en el futuro, y en el presente. Y en el pasado. Qué he hecho, qué estoy haciendo, qué quiero hacer. Cuánto tiempo me queda, cuánto tiempo le queda a mis seres queridos. Cuánto más tengo que aguantar este trabajo, cuándo conseguiré otro trabajo, y si consigo uno nuevo, mejor remunerado ¿me hará feliz? ¿Lograré ser feliz dedicándome menos que part time a lo que realmente me apasiona que es escribir? ¿Por qué no me dedico a esto en serio? ¿Por qué no abandono todo e invierto en mi vocación? Por la misma razón que tú no dejas de hacer lo que estás haciendo, esperando un cambio que no llega ¿Por qué? Porque te cagas de miedo de provocarlo. El miedo nos detiene. Los condicionales nos paralizan: “y si me equivoco”, “y si el dinero no llega”, “y si fracaso”, “y si me voy y alguien muere”. “Y si…”. Pésima combinación de letras. Las tildes siempre son más poderosas.

Recordando los momentos brillantes de mi vida, estos siempre han sido producto de un sí. De un voy. Como la publicidad de Visa: GO. Largarse, tirarse, ir, hacer. He conocido personajes ricos –e inspiradores para mi ficción– simplemente dejando de lado mi miedo a enfrentarme a extraños. He conocido lugares encantadores sólo por el hecho de decidirme a cambiar de ruta. Y ahora estoy lleno de miedos, detenido, en pausa. Y lo más sandio es que ahora, más que nunca, más que antes, cuento con el apoyo de todos. Mi cerebro funciona de una forma extraña. Estoy perdiendo mucho tiempo en el análisis y no llego a la acción. Tengo que generar un cambio. Ya les iré contando el avance.

Tal vez los días nublados no me hacen tan mal después de todo.

Gracias por leer.


No comments :