Esto me ha llevado a pensar que sí, soy rebelde. No por jugar a ser rebelde sino porque no consiento la vida de otra forma.
Para mí el amor no tiene reglas, tal vez por eso mi amor sea incomprendido. No sigo patrones, sino todo lo contrario, los rompo una y otra vez sin siquiera predeterminarlo. Me cuesta definir el amor pero creo que tiene que ver con entrega, con complicidad, con armonía, con complemento, con esfuerzo, con crecimiento, con compañía, con transformación y sobre todo con alegría, con gozo, con dicha. Y en todas estas definiciones me encuentro con mi pareja actual, de años y para siempre en mi corazón con la cual no tengo nada que explicar, nos entendemos, nos aceptamos y disfrutamos de la calidez del amor que nos demostramos a diario. Ha costado trabajo, pero lo fácil es insípido, así que vamos en buen camino.
La película del día: Gran Torino.

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